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TURISMO
Palacio Ayala Berganza
Segovia
Palacio Ayala Berganza cuenta con una inmejorable ubicación en el centro de Segovia.

Desde el hotel estarás a solo unos minutos a pie de los principales lugares históricos de la ciudad, como la iglesia románica de San Millán, el Acueducto, el Alcázar, la Catedral o la Granja de San lldefonso.
Visitas guiadas por Segovia
RUTA 1: Patrimonio de la Humanidad

Quizás la ruta más representativa de la ciudad; transcurre por el eje principal del casco histórico. El itinerario comienza a los pies del Acueducto para tomar la calle principal de la ciudad, la calle Real.

La primera parada es en el Mirador de la Canaleja y, a pocos metros, en la Casa de los Picos.

Dejando atrás la Plaza de Medina del Campo y la Iglesia románica de San Martín, llegaremos a la Plaza del Corpus dominada por la antigua Sinagoga Mayor, actual Iglesia del Corpus Christi y, a continuación, la Plaza Mayor y la Catedral (visita interior). Después de recorrer el barrio de las Canonjías finalizaremos en el Alcázar (visita interior).

RUTA 2: Por la Judería de Segovia

Es un recorrido por las estrechas y sinuosas calles del barrio hebreo, evocando el legado cultural judío de la ciudad a través de la visita a la Antigua Sinagoga Mayor, al Centro Didáctico de la Judería y finalmente al Museo de Segovia, antigua carnicería o Casa del Sol.

RUTA 3: A la Sombra de los Arcos

Nos redescubre el Acueducto y brinda la ocasión de acceder a su desarenador, para finalizar en uno de nuestros monasterios más singulares, San Antonio el Real, antiguo palacio de caza de Enrique IV. La visita comprende también la iglesia de San Justo, célebre por sus frescos románicos y la imagen del Cristo de los Gascones.
Acueducto de Segovia
Esta obra arquitectónica levantada por los romanos en la segunda mitad del siglo I d.C. o principios del siglo II, posiblemente durante el mandato del emperador Claudio, en Secovia, hoy Segovia, para suministrar de agua potable a esta ciudad de los vaceos a partir del cauce del río Frío, situado a unos 18 Km., sea el acueducto romano mejor conservado del Imperio.

Respecto de la cronología de su construcción no hay una unidad de criterios, pues para algunos historiadores, entre ellos Menéndez Pidal, creen que su ejecución se efectuó en tiempos de Augusto, en tanto que otros lo asocian a la época de Claudio, en la segunda mitad del siglo I, e incluso otros apuntan la idea de incluirlo dentro de las obras realizadas en Hispania por mandato del emperador Trajano.

Tiene una longitud de unos 728 m. y una altura máxima de 28,50 m., a los que hay que añadir cerca de 6 metros de cimientos en el tramo principal. Consta de una doble arquería, la inferior formada por 119 arcos de medio punto de diferente luz, dependiendo del tramo y las adaptaciones al perfil del terreno, y la superior de 44 arcos, que constituyen el núcleo central del Acueducto.

Desde el punto de vista estético los romanos crearon una estética particular a partir de la combinación del muro con el hueco. Esta asociación crea una imagen, fundamento de la estética utilizada en puentes y otras construcciones del imperio, en la que se equilibran el arco y el dintel, lo dinámico con lo estático, la idea de macizo y vano, de claro y oscuro que tan fructífera será para el futuro.

La primera gran obra de reconstrucción debió realizarse en tiempos de los Reyes Católicos: el prior del monasterio de los Jerónimos del Parral, don Pedro de Mesa, fue el encargado de administrar las obras de reconstrucción entre los años 1484 al 1489, cuando se reedificaron 36 arcos respetando al máximo la obra original, aunque algunos arcos tienen una leve tendencia a la forma apuntada y una labra menos tosca que la de los sillares romanos. En el siglo XVI se reponen en los nichos del pilar central las estatuas de la patrona de Segovia, la Virgen de la Fuencisla, y de San Sebastián.

En la actualidad, el estado de deterioro de la piedra por la contaminación atmosférica ha sido tan alarmante que el Estado, con la ayuda de otros organismos nacionales e internacionales, ha tenido que protegerlo mediante un minucioso proceso de restauración.
Alcázar de Segovia
El testimonio más antiguo de la existencia del Alcázar de Segovia es un documento de principios del siglo XII, fechado en 1122, poco después de la reconquista de la ciudad por Alfonso VI, que menciona la fortaleza como un castro sobre el Eresma. En una carta algo posterior (1155) ya se le da el nombre de Alcázar. No obstante, es muy probable que la fortificación existiese en tiempos más remotos, quizá desde la dominación romana, pues en recientes excavaciones se ha encontrado sillares de granito análogos a los del Acueducto. En la Edad Media, el Alcázar, tanto por la belleza de su situación y su indiscutible seguridad militar, se convirtió en una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla.

El alcázar de Segovia se divide en dos núcleos. El primero lo forman un patio herreriano con foso, el puente levadizo, la torre del homenaje y dos cubos circulares con chapiteles. El segundo es el interior y cuenta con una estupenda capilla y las salas nobles de la Galera, las Piñas y el Tocador de la Reina. Además, tiene cuatro pisos con buhardillas y amplios sótanos.

Destaca la sala de los Reyes que está decorada con un artesonado de hexágonos y rombos dorados y con un curioso friso con 52 imágenes policromadas y sedentes. En la sala del Trono, destaca una preciosa cúpula mudéjar y las yeserías gótico-mudéjares. Sus paredes están recubiertas con terciopelo y con retratos de distintos reyes.

La torre del homenaje fue edificada por Juan II en plena transición del románico al gótico. Alcanza los 80 metros de altura y se encuentra decorada con bellos esgrafiados y doce magníficas torrecillas. Se accede a través de un pasadizo. Durante el reinado de Felipe II, se recubrieron los tejados con originales chapiteles de pizarra. Destaca la torre de Alfonso X el Sabio, desde la cual el monarca estudiaba el firmamento, y las estupendas salas interiores decoradas con artesonados mudéjares y ricas yeserías.
Catedral de Segovia
Llamada la “Dama de las Catedrales”, la Catedral de Segovia fue construida entre 1525 y 1577, para sustituir el templo románico semidestruido en las guerras de las comunidades. Junto a la catedral nueva de Salamanca, la muestra del gótico más tardía de la arquitectura española.

Fue trazada por Juan Gil de Hontañón como templo de tres naves, con capillas laterales, crucero y cabecera semicircular con girola, rodeada de capillas radiales. El claustro gótico es de 1470 y es el que estaba adosado a la antigua catedral románica. Fue trasladado piedra a piedra a su nuevo emplazamiento. Son hermosos sus arcos con tracerías caladas.

En su interior guarda innumerables riquezas: obras maestras de la pintura y escultura, vidrieras del siglo XVI, hasta 23 capillas con interesantes obras de arte, el impresionante altar mayor y el excepcional órgano aún en uso, entre otras cosas.

De la antigua catedral de Santa María, que se alzaba en los jardines del Alcázar, se reutilizó para la nueva el bellísimo claustro de Juan Guas y la sillería del Coro, ambos del siglo XV, en la obra de construcción de la iglesia Mayor de Segovia que no concluyó hasta el siglo XIII .

En la construcción de la Catedral se diferencian tres etapas:

-Primera etapa: se coloca la primera piedra (8-6-1525) y Juan Gil de Hontañón traza los planos: tres naves (central y laterales) y capillas.

-Segunda etapa: a la muerte de Juan Gil de Hontañón (15-9-1526), su hijo, Rodrigo Gil de Hontañón, le releva en las obras.

En 1567 se pone la primera piedra del crucero y se termina la nave central, abriéndose así al culto.

-Tercera etapa: al morir Rodrigo Gil de Hontañón (1577), toma el relevo Juan de Mugaguren, quien cierra el crucero con cúpula escurialense, termina los brazos y se hace la puerta de San Frutos (norte) de estilo herreriano. En los detalles secundarios se siguió trabajando durante el siglo XVII.

Es por esto que en la catedral de Segovia se mezcla el estilo gótico con el renacentista, el barroco y el neoclásico.